El reciente terremøto registrado en el suroeste de Panamá liberó la energía acumulada durante aproximadamente cien años en el sistema de fallas Azuero-Soná, según informó el director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, Néstor Luque. El evento sísmico alcanzó una magnitud de entre 7,5 y 7,7, provocando afectaciones directas en más de dos mil infraestructuras a nivel nacional, incluyendo viviendas, escuelas, hospitales y vías públicas, además de generar cerca de 350 réplicas en proceso de disminución.
En relación con los riesgos futuros, el especialista advirtió sobre la presencia de fallas geológicas cercanas a Ciudad de Panamá con potencial para generar sismos de magnitud cercana a 7. Esta situación podría comprometer a edificaciones construidas hace más de tres décadas en la zona metropolitana, por lo que los expertos recomiendan mantener un monitoreo técnico constante en las estructuras vulnerables.
Ante este escenario, el Gobierno panameño inició la inspección y evaluación de instalaciones esenciales como centros educativos, hospitales y puentes para aplicar los reforzamientos estructurales necesarios. Las autoridades buscan con estas medidas gubernamentales reducir la vulnerabilidad de la capital y garantizar la seguridad de la población frente a eventuales eventos telúricos.
Noticias 24 horas / Fabiana Almeida
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