Las recientes decisiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han otorgado al mandatario ruso, Vladimir Putin, un escenario favorable en el conflicto geopolítico. Entre las medidas anunciadas por Washington destacan la propuesta de un alivio en las sanciones para el diésel ruso, peticiones públicas para un cambio de liderazgo en Ucrania y presiones a Kiev para frenar los ataques con drones contra instalaciones petroleras en territorio ruso. Estas posturas responden al interés del gobierno estadounidense por contener los precios internos del combustible de cara a los próximos comicios de mitad de mandato.
En respuesta a las concesiones de la Casa Blanca, el Kremlin desestimó cualquier posibilidad de entablar negociaciones de paz con Ucrania. De manera simultánea, las fuerzas armadas de Moscú intensificaron los bombardeos sobre territorio ucraniano, registrando un mortífero ataque aéreo contra la ciudad de Zaporiyia que dejó 22 víctimas mortales, incluidos cuatro niños, en medio de una severa escasez de misiles para la defensa antiaérea en Kiev.
Por su parte, las autoridades ucranianas habían planteado suspender las incursiones contra refinerías petroleras si Moscú cesaba los ataques a su infraestructura eléctrica y de suministro de agua ante la llegada del invierno. No obstante, la propuesta de «alto al fuego energético» planteada por la administración norteamericana se limitó únicamente a la actividad petrolera de ambos países, dejando vulnerable la red energética esencial de Ucrania ante las ofensivas rusas.
Noticias 24 horas / Fabiana Almeida
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