Según reportes de la NASA y el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC), el hielo marino antártico alcanzó su máxima extensión anual el pasado 14 de septiembre de 2026, cubriendo aproximadamente 17,59 millones de kilómetros cuadrados. Esta cifra consolida a la cobertura de este año como la tercera extensión máxima más baja desde que se iniciaron las mediciones por satélite. 

A diferencia del Ártico, la Antártida es un gran continente rodeado de océano, lo que permite que el hielo marino tenga más espacio para expandirse durante el invierno del hemisferio sur —alcanzando habitualmente su pico en septiembre—, pero también lo expone a latitudes más cálidas que provocan un mayor deshielo hacia el verano, con su punto mínimo en febrero. 

Los registros científicos señalan que tras finalizar la fase de crecimiento en 2015, el hielo marino antártico comenzó a experimentar descensos significativos a partir de 2016. Aunque se han registrado pequeños repuntes en años puntuales, la tendencia general se mantiene por debajo de los promedios históricos registrados entre 1981 y 2010. Los investigadores continuarán con el monitoreo anual de la zona para determinar si estos niveles responden a un cambio estructural a largo plazo o a fluctuaciones estadísticas del clima regional. 

Noticias 24 horas / Fabiana Almeida
Foto cortesía Envato

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