La huelga de transportistas por carretera en el sur de Italia alcanzó su cuarto día consecutivo en protestâ por la escalada de los precios de los carburantes, una medida de fuerza que amenazâ con extenderse al resto del territorio nacional.

Los profesionales del sector exigen soluciones gubernamentales urgentes para contrarrestar el impacto del alza del diésel y la reducción de sus márgenes de ganancia, además de denunciar demoras en el pago de incentivos y el incremento en las tarifas de peajes.

La paralización ha golpeadö de forma directa a las regiones de Campania, Sicilia, Calabria, Apulia, Basilicata y Molise, afectando la logística y la distribución de mercancías. En Campania, los manifestantes bloquearon el enlace entre las autopistas A1 y A30, lo que generó retenciones kilométricas y forzó el desvío del tránsito hacia vías secundarias.

Aunque el Ministerio de Infraestructuras y Transportes citó a las partes a una mesa de diálogo para el 27 de octubre, los gremios exigen un adelantamiento de las conversaciones e insisten en mantener o ampliar el paro de no recibir una respuesta inmediata.

Las repercusiones operativas y en el abastecimiento se agravan progresivamente en varias localidades. En el área industrial de Carinaro, en la provincia de Caserta, la interrupción de las labores de carga y descarga en centros de distribución ha frenado la llegada de insumos a los supermercados de Nápoles y zonas aledañas.

En Sicilia, se reportan desabastecimientos puntuales de alimentos frescos, frutas y carnes, provocando compras de pánico en ciudades como Palermo, Messina y Gela. A su vez, los bloqueos en torno a la refinería de Eni en Tarento han ralentizado la distribución de combustible, generando escasez de gasolina y diésel en estaciones de servicio de Apulia, Basilicata, Calabria y sectores de Nápoles.

Foto cortesía Envato

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