El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, calificó este lunes de «muy grave» la «pasividad alarmante» del Gobierno español frente a la crisis migratoria que atraviesa la ciudad autónoma. A casi tres meses de la entrada de más de 80.000 personas a finales de julio, Vivas estimó que unos 15.000 migrantes permanecen aún en la localidad, un cálculo sustentado en un incremento del 20 % en el consumo de agua respecto al mismo periodo del año anterior.

Durante su intervención, el mandatario alertó sobre el impacto directo en los servicios públicos e infraestructuras locales, citando un aumento del 60 % en la delincuencia y un alza del 184 % en las llamadas al 112 por agresiones y allanamientos, según el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Asimismo, destacó que las urgencias hospitalarias han registrado un repunte del 400 % y que las pérdidas económicas oscilan entre el 4 % y el 5 % del PIB de la ciudad.

Ante este panorama, Vivas insistió en que la «única solución posible» es el retorno inmediato a Marruecos de quienes ingresaron de forma irregular, incluyendo a unos 3.300 menores identificados. Exigió al Ejecutivo central que gestione con Rabat y el respaldo de la Unión Europea las repatriaciones necesarias para evitar el colapso definitivo de los sistemas de acogida en la región y en el resto del país.

Las declaraciones del presidente ceutí coinciden con la revelación de un informe del Centro Nacional de Inteligencia, entregado a la Audiencia Nacional, que señala que las autoridades marroquíes conocían con antelación la preparación del flujo masivo de personas ocurrido los días 30 y 31 de julio. Vivas concluyó advirtiendo que la capacidad de resistencia de la ciudad se debilita cada día en una situación alejada de la normalidad.

Foto cortesía Instagram @Juanjesusvivaslara

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