Un estudio psicológico de la Universidad de Carroll señala que las personas que se identifican como amantes de los gatos obtienen puntajes más elevados en pruebas de inteligencia y curiosidad intelectual en comparación con quienes prefieren otras mascotas o no tienen animales.
La investigación explica que los dueños de felinos tienden a ser más independientes, reflexivos y creativos. Estas características, combinadas con la convivencia junto a un animal impredecible, favorecen el desarrollo de un sentido del humor agudo, irónico y observador.
Asimismo, los resultados sugieren que la marcada autonomía de los gatos influye en sus cuidadores, quienes suelen mostrar una personalidad más original e inconformista, sin depender constantemente de la aprobación social de su entorno.
Foto cortesía Envato








