El Producto Interior Bruto (PIB) de Francia registró una contracción del 0,1 % entre julio y septiembre de 2026 respecto al trimestre anterior, según la primera estimación publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (Insee). El resultado confirma un año sin tracción para la segunda economía de la zona euro, tras el estancamiento observado entre abril y junio (0,0 %) y la caída del 0,2 % en el primer trimestre.
El comportamiento negativo del periodo estival estuvo determinado principalmente por el deterioro del sector exterior. Las exportaciones se desplomaron un 1,7 % durante tras haber crecido un 2,8 % en el trimestre previo, aportando un impacto negativo de seis décimas al PIB. A esto se sumó la debilidad de la inversión empresarial (formación bruta de capital fijo), que retrocedió un 0,6 % y acumuló su segunda baja consecutiva.
Esta contracción se produjo a pesar del dinamismo de la demanda interna: el consumo de los hogares se aceleró hasta el 0,4 %, mientras que el gasto de las administraciones públicas creció un 0,3 %. Sin embargo, las perspectivas a corto plazo siguen deteriorándose: el índice PMI del sector privado cayó en octubre a 48,4 puntos, situándose en zona de contracción y registrando el nivel más bajo en cuatro meses tanto para los servicios como para la industria manufacturera.
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