La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó como una maniobra electoral la decisión unilateral del estado de Texas de declararse propietario de nueve islas en el río Bravo, enfatizando que ninguna autoridad estatal tiene competencia para alterar los límites territoriales bilaterales.
Durante su conferencia de prensa matutina, la mandataria mexicana desestimó la validez del anuncio realizado por la Oficina General de Tierras de Texas y su comisionada, Dawn Buckingham, quienes justificaron la medida y el despliegue de patrullajes policiales bajo el argumento de combatir el crimen organizado. Sheinbaum señaló que la acción busca únicamente visibilidad política en el marco de la coyuntura electoral estadounidense.
La jefa del Ejecutivo recordó que la soberanía sobre las formaciones insulares del río Bravo corresponde de manera exclusiva a la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA). Este organismo bilateral técnico es el único facultado para realizar los levantamientos topográficos y dictaminar la titularidad de los terrenos conforme a la dinámica natural del cauce fluvial.
Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México reiteró la vigencia plena del Tratado Fronterizo de 1970, el cual establece que el cauce central del río Bravo marca la separación oficial entre ambas naciones. El Gobierno de México exigió el respeto irrestricto a los acuerdos diplomáticos ratificados y ratificó que las modificaciones limítrofes solo pueden resolverse mediante los mecanismos científicos y jurídicos fijados entre las administraciones federales de ambos países.
Foto cortesía Gobierno de México








