Uno de los principales cambios que notamos con el tiempo es nuestro cabello, en el cual cada vez nos cuesta más mantener la salud y la luminosidad. Lo que antes era una rutina rápida de secado puede convertirse en un riesgo para la fibra capilar si no se adapta a las necesidades del pelo maduro. Uno de los que peores consecuencias negativas consigue, y que es un gesto tan típico en nuestra rutina capilar, es secarse el pelo de la forma incorrecta. Demasiado calor o no tomar la distancia adecuada pueden suponer una catástrøfe para una melena sana y bonita.
“El error más habitual de muchas mujeres de 60 años al secarse el pelo con secador es aplicar demasiado calor directamente sobre el cabello y desde muy cerca”, afirma la experta. A medida que cumplimos años, el pelo se vuelve más fino, pierde densidad y su capacidad de retener hidratación disminuye. Como consecuencia, es mucho más propenso a la rotura y al encrespamiento, y un secado inadecuado solo acentúa estos problemas. “Esto reseca la fibra, acentúa la fragilidad natural de un pelo maduro y puede dejarlo sin brillo y sin movimiento”, añade la peluquera Rosi Fernández.
El secado correcto no solo preserva la salud del cabello, sino que también potencia el brillo natural. En este aspecto, la experta nos deja qué tres aspectos claves nunca nos tenemos que saltar. El primero, y el más importante, la temperatura. “Mi recomendación es siempre secar el cabello a temperatura media”, asegura, reduce el riesgo de resecar el cabello y daña menos la fibra capilar.
Por otro lado, la distancia. “Debemos mantener el secador a una distancia prudente y moviéndolo continuamente para no concentrar el calor en una sola zona”, continúa. Unos 15–20 centímetros son más que suficientes, intentando que el secado sea lo más uniforme posible.
Con información de: La Vanguardia









