Existe un dicho popular que dice: “Juventud, divino tesoro”. Hace referencia a la facilidad que tienen los más jóvenes para poder hacer muchas cosas, tanto físicas como mentales, sin padecer tanto cansancio. A medida que vamos cumpliendo años, nuestras capacidades comienzan a disminuir de manera lenta pero progresiva. Lo que hacíamos con 20 años no podremos hacerlo con 80, o al menos no de la misma manera.

A esto se ha referido Arthur Brooks, catedrático de la universidad estadounidense de Harvard, una de las más importantes del mundo. El profesor explica la ‘inteligencia fluida’: “Antes de cumplir los 40 años tenemos mejor capacidad de concentración, una memoria que funciona, solución de problemas, somos buenos en lo que hacemos como individuales. Este ‘prime’ se alcanza a los 39 años”.

En cuanto a la ‘inteligencia cristalizada’, surge a partir de los 40 años de edad, ya que “la gente se quema a mitad de los 40 porque lo que antes era fácil ya no lo es”. Por último, sugiere un cambio para llevarlo mejor: “Antes de los 40 se aprende, después de los 40 se enseña”.

Con información de: La Vanguardia

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