Hay personas que caminan por la calle como si estuvieran a punto de perder el único medio de transporte que puede llevarlos de vuelta a casa. Con la urgencia de quien está a punto de dejar escapar lo mejor de su vida. Como si llevasen motores en los pies en lugar de dedos. Y lo hacen incluso si no tienen prisa para llegar a ningún lugar.

Estas personas, que no bajan el ritmo nunca, que llegan siempre los primeros y a quienes amigos y familiares tienen que rogar con la lengua fuera que bajen la velocidad, caminan de esta manera sin darse cuenta. Por ejemplo, nos explica la psicóloga, “uno de los rasgos más evidentes en quienes caminan rápido es una personalidad activa y orientada a metas”. Según explica la psicóloga Leticia Martín Enjuto, “estas personas suelen ser enérgicas y decididas, y no les gusta perder el tiempo”.

De cierta forma, su manera de caminar es un reflejo de esta actitud inconformista. “Son de las que siempre tienen un plan en mente y buscan avanzar hacia sus objetivos de manera eficiente, aprovechando cada minuto del día”, asegura la experta. Y es que, como explica la psicóloga, “este hábito también puede estar relacionado con la impaciencia y la intolerancia a la lentitud”.

De hecho, asegura Martín Enjuto, “no es raro que estas personas se frustren fácilmente ante las demoras, ya sean propias o ajenas, y busquen constantemente la eficiencia en todo lo que hacen, incluso en los pequeños detalles del día a día”.

Con información de: OkDiario

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