Con casi un siglo de vida y más de siete décadas dedicadas al servicio humanitario, María Teresa Párima acaba de escribir una página dorada para la enfermería venezolana. La integrante de la Cruz Roja Venezolana fue reconocida con la Medalla Florence Nightingale, el mayor honor que otorga el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) a profesionales que han consagrado su vida al cuidado y la compasión.


Desde los pasillos del Hospital Carlos J. Bello en Caracas, donde aún continúa activa, Párima ha sido testigo y protagonista de innumerables historias de entrega, esperanza y humanidad. Su labor, marcada por la vocación y la constancia, ha inspirado a generaciones de enfermeros, voluntarios y estudiantes de salud que ven en ella un ejemplo de servicio desinteresado.
El reconocimiento no solo premia su trayectoria personal, sino que representa un hito histórico para Venezuela, al ser la primera vez que una enfermera del país obtiene esta distinción, creada en 1912 en honor a Florence Nightingale, la mujer que revolucionó la enfermería moderna.


En esta 50ª edición, el Comité Internacional de la Cruz Roja distinguió a 35 profesionales de 17 países, destacando su valor y dedicación en contextos de guerra, crisis humanitaria o emergencias sanitarias. Entre esos nombres, el de María Teresa Párima resuena con especial orgullo, recordando que el verdadero heroísmo no siempre lleva uniforme militar, sino un estetoscopio y un corazón dispuesto a sanar.
Su historia es un recordatorio de que la entrega y la bondad también salvan vidas, y que incluso a los 94 años, hay vocaciones que no se jubilan.
Con información de: RR.SS









