En plazas, calles o parques, es habitual ver personas que no dudan en acercarse a acariciar perros, incluso si no son propios. Este comportamiento, que puede parecer espontáneo, tiene distintas interpretaciones desde la psicología. Según especialistas, acariciar animales suele estar asociado a la empatía, la sensibilidad emocional y la búsqueda de conexión afectiva.
El contacto con los perros puede generar bienestar y liberar ëstrés, lo que explica por qué muchas personas lo hacen de forma natural. Los expertos señalan que hay distintos motivos detrás de este tipo de acciones. Afinidad con los animales y gusto por su compañía. Necesidad de contacto emocional o afectivo. Reducción del estrés o la ansïedad. Experiencias positivas previas con mascotas.
Si bien es un gesto común, los especialistas recuerdan que no todos los perros reaccionan igual ante personas desconocidas. Por eso, siempre es recomendable pedir permiso al dueño y observar el comportamiento del animal antes de acercarse, para evitar situaciones incómodas o rïesgos innecesarios.
Con información de: El Tiempo









