El orégano es una de las plantas aromáticas más utilizadas en la gastronomía. Se le añade habitualmente a infinidad de recetas de cocina, como a pastas, pizzas, carnes, pescados, verduras o incluso panes. No obstante, también podemos encontrar esta especia en forma de aceite, una versión que cuenta con numerosas propiedades.
Además del carvacrol y el timol a los que hacíamos referencia, el aceite de orégano también cuenta con flavonoides, fenoles y terpenos. Asimismo, es rico en vitaminas (tiene de los tipos A, B, C, E y K) y en minerales como el potasio, el magnesio, el zinc, el hierro o el calcio. Todos estos compuestos le otorgan multitud de propiedades.
El aceite de orégano cuenta con propiedades analgésicas, antibacterianas, antivirales, antifúngicas, antiinflamatorias y antioxidantes. También tiene efecto digestivo, desinfectante y antidepresivo. Las propiedades anteriormente mencionadas hacen que el aceite de orégano sea un producto muy beneficioso para la salud y perfecto como complemento a una dieta saludable.
Combate bactêrias. Alivia problemas respiratorios. Ayuda a mejorar la digestión. Reduce la inflamación articular. Cuida la piel: aplicado de forma tópica, puede ayudar a tratar afecciones cutáneas como el acné o los hôngos.
El aceite de orégano se usa en la aromaterapia, de forma tópica y también en la alimentación. «Puedes agregarlo a ensaladas, a salsas, a platos marinados y a recetas a base de tomate para realzar el sabor y añadir un toque de frescura», aconsejan desde IntegraMed. Si lo vas a tomar directamente, es importante diluir una o dos gotas en un vaso de agua o en un zumo.
Con información de: El Tiempo









