Controlar los ladridos excesivos en perros es uno de los desafíos más comunes para quienes conviven con estos animales. Esta es una de sus vías de comunicación, y suelen usarlo para expresar alerta, llamar la atención, por emoción o por miedo.

Lejos de soluciones agresivas o dispositivos invasivos, el adiestrador Baruch Correa ha explicado un método, donde propone un enfoque por niveles que transforma la conducta desde la raíz, mediante refuerzo positivo, siempre y cuando el ladrido.

Una vez el perro ladra al ver el premio, el siguiente paso es enseñarle la orden de silencio. El adiestrador explica que cuando el perro empiece a ladrar esperando la recompensa, se debe pronunciar la palabra «ya» o «basta» justo antes de entregarle el premio, pero solo si ha dejado de ladrar. Así, el animal empieza a asociar que callarse también tiene una consecuencia positiva. Esta transición es esencial para avanzar hacia un control consciente del ladrido, y poder ladrar a demanda con la orden correcta.

Repetir este ejercicio durante sesiones cortas de unos cinco minutos al día permite consolidar el aprendizaje. Como recalca Correa, “eso te llevará de un perro desordenado a uno extraordinario”, siempre que se mantenga la práctica diaria con consistencia.

Este método no solo resulta efectivo para controlar los ladridos, sino que refuerza la comunicación entre el dueño y su mascota. Evitar castigos y apostar por el entendimiento mutuo, fortalece el vínculo y favorece la convivencia.

Con información de: La Mirada Norte

¿Qué opinas de esto?