Cuando llega el verano tendemos a realizarnos más diseños esmaltados que pueden llegar a debilitar y estropear las uñas tanto de manos como de pies. El verano es esa estación en la que más nos gusta experimentar con todo tipo de trucos de belleza. Pero si algo destaca por encima es la manicura y la pedicura.
La descamación de las uñas suele aparecer en la mayoría de ocasiones por los factores ambientales y agentes externos. Sin embargo, en otras ocasiones pueden esconder problemas de salud subyacentes que se manifiestan con unas uñas quebradizas, finas y propensas a romperse. Esto se debe a que faltan nutrientes, por lo que no son capaces de crecer de forma sana y fuerte.
Según la experta en manicura de Entity, esto se debe a que los factores ambientales cambian. Se tiende a sumerger las manos y pies en playas y piscinas durante largos ratos, donde la sal y el cloro no ayuda a mantenerlas fuertes. Pero además, este abuso de la humedad también favorece la aparición de hongos que pueden terminar con la salud de las uñas. Además, la falta de hidratación por culpa de las altas temperaturas también tienen un impacto directo en ellas.
Todo esto genera que poco a poco las uñas experimenten, según la expertas, señales de que están debilitadas y escamadas. «Sufren modificaciones en la forma, color, textura y superficie de la uña, lo que las hace volverse frágiles y fácilmente rompibles, sin fuerza ni elasticidad», asegura Espejo. Ante esto, es primordial empezar a tratar y dejar respirar a las uñas con el fin de que su aspecto saludable vuelva cuanto antes.
La manicurista, por tanto, recomienda «hidratarlas bien con cremas especiales, aceites para cutículas y uñas y a la hora de esmaltar, usar lacas con protección UV y así protegerlas de la radiación solar». Además, como ya se adelantaba antes, hacer cambios en el tono de color tan comúnmente también tiene un impacto negativa, por lo que Espejo aconseja, además, «no abusar de los quitaesmaltes».
Con información de: El Confidencial









