La democratización y evolución acelerada de la inteligencia artificial (IA) está transformando el panorama global de la ciberseguridad al poner herramientas avanzadas al alcance de los ciberdelincuentes.
Esta tecnología ha permitido sofisticar las amenazas digitales mediante técnicas como la clonación de voz (vishing) y la creación de contenidos audiovisuales falsos (deëpfakes), expandiendo los riesgos más allá de las corporaciones e impactando a cualquier usuario conectado a internet con estafäs, suplantación de identidad y phishing de alta precisión.
A pesar del avance en los sistemas de protección, el factor humano se mantiene como el eslabón determinante en la seguridad digital. Datos de la firma CrowdStrike revelan un crecimiento del 89 % en los ciberataques impulsados por IA durante el último año, destacando que el 82 % de estas incursiones ya no recurre al malware tradicional, sino a tácticas de ingeniería social que explotan descuidos cotidianos como el uso de contraseñas débiles, la falta de verificación de datos o la interacción con enlaces sospechosos bajo presión.
Ante esta realidad, especialistas y empresas del sector como Netlife enfatizan que la ciberseguridad debe abordarse desde la educación y la prevención activa. Frente al auge de transacciones electrónicas, banca en línea y trámites digitales, las recomendaciones clave incluyen activar la autenticación en dos pasos, no compartir información confidencial en plataformas públicas de IA y adoptar una cultura de verificación continua, consolidando una responsabilidad compartida entre usuarios, autoridades y proveedores para construir un entorno digital resiliente.
Foto cortesía Envato









