Cada verano, la misma escena: cepillos y desagües se llenan de pelos más de lo habitual. No es casualidad. La ciencia confirma que agosto es el mes del año en el que más cabello se cae en el hemisferio norte. La explicación está en la biología del folículo: más pelo entra en fase de reposo en los meses cálidos y cae cuando llega el final del verano. Así lo explica Helena Rodero, que es farmacéutica especialista en cabello y divulgadora científica.

«Uno de los dos principales tipos de caída del pelo es el efluvio telógeno, que es estacional, se da en agosto la mayoría, aunque también puede tener lugar de circunstancias puntuales, como el ëstrés, la enfërmedad, o el déficit nutricional, que si se corrige vuelves a tu estado normal. Es algo puntual que no debe durar más de 8 semanas, pero es totalmente reversible hagas o no algo», advierte esta experta.

«Se cree que tiene que ver con el clima, con el daño que hace el calor al folículo piloso. Así, y al contrario de lo que piensa la gente, que se cae más el pelo en primavera o en otoño, cuando más se cae es en verano, en agosto concretamente. Está científicamente demostrado».

«Cuando lo lavamos, desenredamos, el sol de diario, todo lo daña. Hay que ser consciente para tratar lo mejor posible el cabello y que ese daño no se acumule, pero el cabello no se repara con productos, sino que directamente tiene que crecer para que el nuevo cabello esté intacto y en buen estado», destaca la experta que el día a día es lo que más daña el cabello.

A su vez, advierte de que ahora el verano daña mucho el pelo y tras la exposición solar se puede perder la capa protectora del cabello, «no proteger el cabello del sol es un daño inconsciente», sostiene, al tiempo que advierte sobre la manía de toquetearnos el pelo todo el día, o el no recogerlo cuando hace viento.

Con información de: El Portal de la Salud

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