Las albóndigas de espinaca son una excelente alternativa vegetariana para incorporar más verduras al menú diario. Ligeras, sabrosas y muy versátiles, pueden servirse con salsa de tomate, con arroz integral, o incluso en formato de bocadito para acompañar una picada saludable.
Paso a paso para prepararlas en casa con pocos ingredientes y en menos de 30 minutos:
400 g de espinaca fresca (o 250 g de espinaca cocida y bien escurrida).
1 diente de ajo picado.
½ cebolla picada fina.
2 huevos.
3 cucharadas de pan rallado o avena molida.
3 cucharadas de queso rallado (parmesano).
Sal y pimienta a gusto.
Nuez moscada (opcional).
Aceite de oliva o en spray (para cocinar).
Preparación paso a paso:
Cocinar la espinaca: Lavar bien las hojas y cocinarlas al vapor o en agua hirviendo por unos minutos hasta que se ablanden. Escurrir muy bien, presionando para quitar todo el exceso de agua, y picar finamente. Preparar el sofrito: En una sartén, saltear la cebolla y el ajo con una cucharadita de aceite hasta que estén transparentes. Mezclar los ingredientes: En un bowl, colocar la espinaca picada, el sofrito, los huevos, el pan rallado, el queso y los condimentos. Mezclar hasta formar una masa húmeda pero firme. Si la mezcla queda muy blanda, agregar un poco más de pan rallado o avena.
Formar las albóndigas: Tomar porciones pequeñas con una cuchara y dar forma redonda con las manos húmedas. Al horno: disponer las albóndigas sobre una placa con papel manteca y rociar con aceite en spray. Hornear a 180 °C durante 20–25 minutos, girándolas a la mitad del tiempo. En sartén: cocinar a füego medio con una cucharada de aceite, girándolas hasta que estén doradas.
Estas albóndigas aportan hierro, fibra y proteínas, gracias a la espinaca, el huevo y el queso. Son una opción ideal para quienes buscan una comida liviana, equilibrada y sin carne, perfecta tanto para el almuerzo como para la cena.
Con información de: Vitónica









