La Bundeswehr (Fuerzas Armadas de Alemania) ha comenzado a adecuar la red sanitaria del país ante el riesgo de un eventual enfrentamiento militar entre Rusia y la OTAN. Los planes de contingencia prevén un flujo estimado de entre 300 y 1.000 militares heridos por día, una cifra que sobrepasaría la capacidad operativa de los cinco hospitales militares alemanes, obligando a los centros de salud civiles a asumir la atención masiva de víctimas.
Como parte de los preparativos, en la ciudad de Ulm se evalúa la reactivación de un búnker médico construido durante la Guerra Fría, una estructura diseñada para albergar y atender hasta 2.000 personas de forma autónoma durante 90 días. Paralelamente, diversos centros hospitalarios efectúan simulacros para responder ante emergencias de gran escala, potenciales ataques con drones y fallas críticas en los suministros de electricidad o agua.
Asimismo, las autoridades militares y sanitarias buscan implementar programas de capacitación dirigidos a médicos civiles en el tratamiento de traumatismos de guerra y heridas de combate, una especialidad en la que actualmente el personal médico del país cuenta con una experiencia limitada.
Noticias 24 horas / Fabiana Almeida
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