A pesar de ser la cuna de innovaciones como el ordenador programable y el MP3, Alemania vive una paradoja digital en pleno 2025. Mientras sus ciudadanos aún deben gestionar trámites básicos como el registro de vivienda de forma presencial y con formularios en papel, el 77 % de las empresas alemanas sigue dependiendo de la máquina de fax para comunicarse con las autoridades.

Este estancamiento sitúa al país en el puesto 24 de la Unión Europea en cuanto a administración electrónica, evidenciando una brecha significativa entre su potencial tecnológico y la realidad de sus servicios públicos cotidianos. El principal obstáculo para la modernización no reside en la falta de objetivos, sino en una compleja infläción institucional y la estructura federal del país.

Con 16 estados federados y miles de comunidades locales buscando soluciones individuales, el resultado es una fragmentación de procesos que impide la interoperabilidad. En ciudades como Düsseldorf, considerada avanzada, apenas el 20% de los servicios administrativos están disponibles en línea, mientras que la capital, Berlín, ni siquiera logra posicionarse entre las 40 ciudades más inteligentes del país según el índice de Bitkom.

En contraste, el modelo de Dinamarca se presenta como el referente a seguir, gracias a su plataforma unificada Borger.dk y el uso generalizado de una identidad digital (eID) por el 97% de la población adulta. Sin embargo, el camino hacia la centralización de datos en Alemania se ve frenado por un profundo escepticismo histórico.

Con información de: DW
Foto: Freepick

¿Qué opinas de esto?