Este miércoles se perfila como la jornada más críticä de la intensa ola de calor que azota a los Estados Unidos. Según el Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés), más de 113 millones de ciudadanos se encuentran bajo alerta por niveles de riesgö «mayor» o «extremo», con un impacto especialmente severo en las regiones del norte y el noreste del país.

El organismo meteorológico alertó en su reporte más reciente sobre un registro de «calor y humedad anómalos» en el norte y el medio oeste del territorio estadounidense. Se prevé que este fenómeno climatológico se desplace hacia el noreste durante las próximas horas, provocando temperaturas sofocantes que oscilarán entre los 32°C y los 38°C.

La advertencia de nivel «mayor» abarca a unos 113,8 millones de habitantes ubicados en un extenso corredor geográfico que va desde las Dakotas hasta Virginia, arropando a grandes centros urbanos como Nueva York y Chicago. Asimismo, se han reportado focos de calor extremo en zonas puntuales de Florida y California.

De acuerdo con el portal oficial del NWS, esta categoría de alertä advierte sobre peligrös latentes para la salud de quienes no disponen de sistemas de aire acondicionado o hidratación adecuada.

Del mismo modo, representa una fuerte presión para el sector industrial y compromete la capacidad operativa de las redes de asistencia médica.
En una situación aún más compleja, cerca de dos millones de residentes en las Dakotas enfrentan esta jornada un aviso de nivel «extremo», una clasificación que proyecta riesgös directos no solo para el bienestar de la población, sino también para el funcionamiento de los sistemas de infraestructura básica.

Afortunadamente, las proyecciones indican que las temperaturas extremas comenzarán a ceder en las zonas más habitadas a partir del jueves, cuando la población bajo alerta disminuya a 95 millones. La tendencia a la baja continuará el viernes con 66 millones y el sábado con 33 millones de afectadös, concentrándose el remanente principalmente en el sureste estadounidense.

Esta sofocante ola térmica se inició durante el fin de semana festivo del 4 de julio. Desde entonces, las autoridades sanitarias han atribuido al calor extremo la muerte de aproximadamente treinta personas, de las cuales 25 se registraron de manera lamentablë en el estado de Nueva Jersey.

Con información de Noticias Venevision.

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