Durante la edición más reciente de la Milán Fashion Week, el arte y la moda se fusionaron de manera inesperada gracias a la creatividad desbordante de Alexis Stone. El artista drag se presentó en el desfile de Boss personificando a la icónica Mona Lisa, llevando la enigmática sonrisa de Leonardo da Vinci a un contexto moderno y teatral.

Stone no es ajeno a sorprender con su capacidad de metamorfosis; en otras ocasiones ha encarnado a figuras como Cruella de Vil, Jennifer Coolidge, Lana del Rey o Miranda Priestly. Sin embargo, esta reinterpretación del retrato renacentista ha sido especialmente celebrada por su originalidad y su audaz puesta en escena.

La pasarela se convirtió así en un museo en movimiento, donde cada gesto y cada mirada de Stone evocaban la mezcla de misterio y sofisticación que caracteriza a la obra de Da Vinci. Su actuación demostró que la moda puede trascender lo visual para convertirse en narrativa artística en tiempo real.

Críticos y asistentes coincidieron en que la intervención de Stone no solo añadió dramatismo al desfile, sino que también reafirmó su papel como referente de la teatralidad contemporánea. Su capacidad para reinventarse una y otra vez sigue dejando una marca indeleble en la industria.

Al finalizar la jornada, quedó claro que Alexis Stone no solo desfila; crea experiencias que desafían los límites entre la historia del arte y la moda, recordando que la creatividad no tiene fronteras y que la pasarela puede ser un escenario tan ilimitado como la imaginación misma.

Con información de RR.SS

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