¿Te ha pasado que encuentras una fruta o verdura con manchas blancas y partes blandas, y te preguntas si con cortar un pedazo basta? Es una duda común. Sin embargo, la distinción entre un alimento podrido por bacterias y uno que tiene moho (hongo) es crucial para tu salud. 

Alimentos pasados o podridös: un problema de calidad

Cuando un alimento está pasado, fermentado o deteriorado (sin moho visible), el proceso suele estar impulsado por bacterias.

En este estado, el alimento:

  • Presenta un sabor agrio, viscosidad o una textura muy blanda (como en la leche, carnes o verduras cocidas).
  • Su deterioro se debe a la oxidación y a la descomposición celular o bacteriana natural.
  • Puede oler fuertemente a vinagre, ácido o putrefacción.

El riesgo principal es el malestar gastrointestinal (vómitos, diarrea).

El peligrÖ oculto del moho: micotoxinas

Cuando ves ese «pelillo», puntos de color o capa difusa, estás ante un problema impulsado por hongos. Estos organismos producen micotoxinas, que son sustancias venenosas y el verdadero riesgo de salud.

El indicio más importante es el aspecto superficial y la textura, ya que el moho casi siempre crea una capa visible:

  1. Color: verde, blanco, gris, azul, o negro, asentado sobre la superficie del alimento.
  2. Textura: peluda, aterciopelada, algodonosa o con pequeños puntos que sobresalen.

Recuerda, el moho nunca es superficial. El hongo tiene filamentos invisibles (hifas) que penetran profundamente. Por ello, la regla de seguridad alimentaria sobre si cortar y comer el resto depende de la humedad y la densidad del alimento:

  • Desechar siempre. La micotoxina se dispersa fácilmente a través de la humedad y la estructura porosa. Esto aplica para lácteos blandos (como el yogur o quesos); frutas y vegetales blandos; cereales y panadería (incluidas las pastas cocidas) y carnes.
  • Se puede salvar. Las toxinas tienen dificultad para penetrar profundamente en estructuras densas, haciendo seguro cortar una porción. Aplica para: quesos y vegetales duros. Se aconseja cortar al menos 2.5 cm alrededor y debajo del moho. En el caso de las carnes secas, se aconseja limpiar o raspar la superficie.

Para conservar mejor tu despensa, ten presente que hay alimentos que no debes refrigerar y otros requieren condiciones de almacenamiento específicas. También revisa las fechas de vencimiento (si la tienen) y evita consumir cualquier producto en mal estado. Recuerda: las micotoxinas son resistentes al calor y no se destruyen al cocinar o tostar. El moho es un problema de salud, no de economía.

Con información de: Agencias

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