El potasio es un mineral esencial que frecuentemente pasa desapercibido en la dieta diaria, aunque cumple funciones fundamentales para el buen funcionamiento del organismo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mayoría de las personas no consume la cantidad diaria recomendada de potasio y, por el contrario, habitualmente ingiere un exceso de sodio a través de la sal.
En cuanto a la ingesta, la OMS sugiere que los adultos deben consumir más de 3,5 gramos de potasio por día. Esta cantidad resulta suficiente para mantener un adecuado equilibrio hídrico, garantizar la eliminación de desechos a través de los riñones y favorecer la estabilidad de los niveles de presïón sânguínea. Además de ayudar a evitar los calambres, el potasio contribuye a la óptima recuperación después de un esfuerzo físico.
Las papas cocidas al horno, especialmente si se consumen con la piel, están entre las mejores fuentes de potasio. Las legumbres, y en particular las caraotas blancas, son una opción eficaz para incrementar el consumo de potasio, lo que las convierte en aliadas importantes para quienes buscan mantener la función muscular y prevenir calambres. Una taza de jugo de ciruela y en el caso del jugo de zanahoria, estos jugos resultan prácticos cuando se busca una fuente rápida de potasio. La espinaca, al igual que otras verduras de hoja verde, contiene una alta cantidad de potasio.
Los lácteos forman parte del grupo de alimentos a considerar cuando se busca aumentar el potasio. Una taza de yogur natural aporta más de 500 miligramos de este mineral, además de beneficios adicionales por su contenido en probióticos y proteínas. El tomate tanto entero como en jugo o puré, es otra fuente que contribuye significativamente a cubrir los requerimientos diarios de potasio. El salmón, el atún, la caballa y el lenguado, cuentan con más de 400 miligramos de potasio en un filete de 85 gramos.
Con información de: Infosalus









