Amazon y Google anunciaron que abandonarán Alexa y Google Assistant en sus versiones tradicionales, y los reemplazarán por asistentes potenciados por modelos de lenguaje avanzados capaces de mantener conversaciones naturales y comprender contextos complejos. En el lanzamiento conjunto de sus nuevos dispositivos, más que hardware se presentó una nueva forma de interacción humana máquina.

A partir de esta transición, funciones como encender luces o reproducir música ya no serán el centro del sistema. Los nuevos asistentes interpretarán intenciones, automatizarán tareas personalizadas y reaccionarán con mayor sensibilidad al entorno del usuario, más allá de simples órdenes verbales.

Este cambio trae consigo una transformación en el modelo de negocio: la inteligencia artificial dejará de ser un complemento gratuito para convertirse en un servicio por suscripción mensual. Ese giro estratégico podría redefinir cómo los usuarios perciben el valor de los asistentes inteligentes.

Mientras Amazon y Google avanzan en esta dirección, Apple se mantiene más cautelosa. Si bien integra algunas funciones de IA, sus productos del hogar aún no muestran un giro profundo en su aproximación. Con este movimiento, el dominio del hogar conectado entra en una nueva fase marcada por la inteligencia conversacional y el pago recurrente por servicios.

Con información de: Xataka

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