La producción petrolera de América Latina y el Caribe alcanzó los 318 millones de barriles en abril de 2026, lo que representa un incremento interanual del 10%, según el informe mensual de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde). El organismo destacó un impulso sostenido en el sector de hidrocarburos, respaldado por mayores niveles de extracción y una demanda estable. Brasil (42%), México (17%) y Venezuela (11%) lideraron el volumen regional al concentrar conjuntamente el 70% del total.
A pesar del repunte productivo, las reservas probadas de la región descendieron a 334.000 millones de barriles en 2026, reduciendo su expectativa de duración a 87 años, el nivel más bajo registrado desde 2015. Andrés Smitmans, secretario ejecutivo de la Olacde, explicó que esta baja responde al volumen acelerado de extracción frente a la menor incorporación de nuevos yacimientos. En materia de integración, el 54% del valor de las importaciones de crudo se realizó entre países vecinos, aunque el 79% de las exportaciones se destinó a mercados fuera de la región.
Por su parte, la producción de gas natural creció un 8,5% interanual hasta los 21.700 millones de metros cúbicos, sostenida principalmente por Argentina (22%), Trinidad y Tobago (22%), Brasil (14%), Bolivia (12%) y México (10%). Más del 70% del gas extraído se consume dentro del continente, fortaleciendo la seguridad energética local. Sin embargo, para cubrir el consumo total, el 65% de las importaciones complementarias aún debe adquirirse a proveedores extrarregionales.
Este panorama de mayor extracción coincide con la reciente alza de los precios internacionales del crudo con el WTI en US91,48 y el Brent en US96,28 impulsada por tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz. Ante la volatilidad global, la Olacde enfatizó que acelerar las interconexiones transfronterizas y los acuerdos comerciales entre países vecinos será determinante para consolidar la autonomía energética del continente.
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