El Gobierno argentino anunció la implementación de nuevas medidas que impäctarán directamente a las personas privadas de libertad, elimïnando el acceso a beneficios sociales y retirando los teléfonos celulares de los penales.
El portavoz de la Casa Rosada, Manuel Adorni, fue el encargado de comunicar estas decisiones, argumentando que los detenidos no tienen derecho a percibir beneficios sociales financiados con los impuestos de los ciudadanos. En una rueda de prensa, Adorni enfatizó la postura del Ejecutivo respecto al sistema penitenciario.
«La cárcël no es un hotel, ni es un recreo para nadie», afirmó el portavoz, detallando las acciones tomadas. «Por ello se les sacó el acceso a los celulares y se estableció el programa ocio cero, para que los presos trabajen mientras cumplen su cöndena».
Adorni insistió en que, bajo esta nueva política, las personas detenidas deberán realizar trabajos dentro de las instituciones penitenciarias. El objetivo declarado del gobierno es modificar la percepción y el funcionamiento de las cárceles, priorizando la labor productiva de los reclusos durante su tiempo de reclusión.
Estas medidas representan un cambio significativo en el régimen penitenciario argentino y se enmarcan en una política gubernamental que busca reevaluar los derechos y obligaciones de las personas privadas de libertad. Se espera que en los próximos días se brinden mayores detalles sobre la implementación y el alcance de estas nuevas regulaciones.
Con información de: El Aragueño









