Existe vida arqueológica más allá del Coliseo, el Foro romano y las termas de Caracalla. El hallazgo reciente de una serie de edificios en las afueras de la capital italiana constituye una de las intervenciones más significativas de los últimos años para comprender el desarrollo de los asentamientos romanos fuera del centro histórico clásico. Así, durante una campaña de arqueología preventiva vinculada a un programa urbanístico en la zona de Pietralata, se ha descubierto un complejo que aporta nuevas evidencias sobre la presencia humana y ritual en la periferia urbana.

El corredor, del que se conservan varios tramos diferenciados (uno cercano a la actual vía di Pietralata, construido en tierra, y otro, tallado en toba, hacia vía Feronia), evidencia una regularización del trazado ya en el III siglo a.C. En fases posteriores, el mismo eje continuó usándose y experimentó una creciente monumentalización. Según los expertos, este desarrollo sugiere la existencia de una Roma difusa o extendida. Es decir, la articulación del territorio urbano se extendía al agro circundante mediante importantes infraestructuras viarias.

Los arqueólogos identificaron un altar central y un saledizo en la pared de fondo que, con probabilidad, sustentaba una estatua de culto. Entre los objetos descubiertos en el depósito votivo subyacente, se encuentran numerosas ofrendas, como cabezas, pies, figuras femeninas en pequeño tamaño y dos estatuillas de bovinos en terracota. También se identificaron pequeñas estatuillas de terracota que representaban figuras humanas y signos de devoción. Entre estas, destacan algunas piezas asociadas a la iconografía atribuida a Hércules.
Con información de: Clarín









