En un día de juego electrizante en el Estadio Monumental Simón Bolívar, la verdadera hazaña no se midió en carreras anotadas o home runs, sino en la profunda demostración de humildad y humanidad por parte de la superestrella de las Grandes Ligas, Ronald Acuña Jr. (@ronaldacunajr13).
Testimonios de los asistentes al encuentro destacan un momento que trascendió la rivalidad deportiva, enfocándose en la nobleza del jugador, apodado «El de La Sabana», al interactuar con el público.
Un gesto de sencillez en medio de la adrenalina
Durante un punto álgido del partido, Acuña Jr. desvió su atención del juego para concentrarse en la multitud debajo, dedicando tiempo a firmar autógrafos en pelotas y camisetas, y a interactuar con los fanáticos de ambos equipos.
«A veces la grandeza no se mide solo en home runs o bases robadas, sino en la humildad con la que se mira al fanático,» relató un testigo presencial. «Dejó de disfrutar el partido para mirar hacia abajo. Estaba dando felicidad a manos llenas.»
Este acto de generosidad fue asistido por su colaborador, Carlos Ugueto (@carlos_ugueto), y se convirtió en una lección de vida para muchos presentes, resaltando que un atleta de su calibre, sin estar obligado a hacerlo, decidió regalar momentos de alegría.
Encuentros que dejan una huella profunda
El impacto de su sencillez se extendió a su entorno:
* Humanidad y Matrimonio: Se destacó la presencia de su esposa, María, descrita por su humildad y bondad, reflejando el espíritu noble de la familia.
* Solidaridad y Respeto: El momento más conmovedor de la jornada fue la interacción de Acuña Jr. con un joven en silla de ruedas. La sonrisa del chico al tomarse la foto fue calificada de «épica», mientras que Acuña Jr., con un gesto de profundo respeto, inclinó la cabeza y le dio las gracias.
El don de la sanidad y el amor
La jornada también fue un encuentro de figuras de gran calidad humana, contando con la presencia del Dr. Alan Sánchez (@alansanche), reconocido como un «médico de grandes ligas», cuya vocación y amor por la sanidad complementaron el ambiente de bondad y humanidad vivido en el estadio.
La alegría de Acuña Jr. fue evidente incluso tras la victoria de su equipo, demostrando que el deporte es un vehículo para compartir la felicidad y reforzar los lazos con la comunidad.

Con información: @alissont
Video y fotografía: @alissont









