La investigación de DatosUN destaca que, si bien los influencers se han consolidado como actores clave para la circulación de información y la formación de opinión pública, existe una notable resistencia o limitación a la hora de traducir los «likes» en transacciones comerciales. De hecho, un sólido 40% de los participantes declaró de forma tajante no seguir a ninguna de estas cuentas, lo que demuestra que un sector importante de la población permanece al margen de la cultura del algoritmo.
Especialistas señalan que las realidades económicas, culturales y generacionales del contexto venezolano impiden que las tendencias globales de conversión se repliquen de manera exacta en el mercado local. La masa crítica digital del país —que cuenta con una penetración de internet del 61,6%— consume entretenimiento, belleza o divulgación, pero mantiene un criterio reservado y cauteloso ante la publicidad nativa de las redes sociales.
Este estudio abre el debate sobre la verdadera efectividad del influencer marketing en el país, sugiriendo que las marcas deben mirar más allá de las métricas de vanidad (como el número de seguidores) y enfocarse en construir una confianza real si desean conectar con el consumidor venezolano actual.
Con información de Últimas Noticias









