El calentamiento global amenazä con apagar el característico resplandor de la mariposa morfo azul. De acuerdo con una investigación desarrollada por el Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales en Panamá y difundida en la publicación especializada PNAS Nexus, el incremento en las temperaturas durante la etapa pupal altera las nanoestructuras de las alas, lo que reduce la iridiscencia de los adultos hasta hacerlos lucir distintos ante depredadorës y otros ejemplares de su especie.

La investigadora Juliette J. Rubin encabezó el experimento donde se expusieron crisálidas de Morpho helenor a distintas condiciones térmicas. El grupo sometido a un ambiente de invernadero de 35 °C de día y 28 °C de noche registró una elevada tasa de mortalidäd y produjo mariposas con un tono azul notablemente menos brillante.

Modelos de visión animal revelaron que aves y otras mariposas percibirían este cambio, e incluso las aves con capacidad de ver luz ultravioleta dejarían de captar por completo el efecto iridiscente.

La coloración azul de la morfo surge de la interferencia de la luz en diminutas crestas estructuradas dentro de las escamas de sus alas, organizadas de forma similar a las tejas de un tejado.

El calor extremo acorta la separación entre estas nanoestructuras y estrecha la superficie total de las escamas, reduciendo el solapamiento necesario para generar el destello característico. Esta pérdida de intensidad compromete mecanismos clave de supervivencia, como la identificación entre parejas, las señales para disuadir ataquës y las ilusiones ópticas que dificultan su captura en pleno vuelo.

Foto cortesía de Envato

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