El gobierno australiano anunció un compromiso significativo para cømbatir el cambio climático, estableciendo una nueva meta de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero del 62% al 70% para 2035. Este anuncio, realizado por el primer ministro Anthony Albanese, acelera el camino del país hacia su objetivo de cero emisiones netas para 2050.
La decisión se basa en las recomendaciones de la Autoridad de Cambio Climático y busca no solo proteger el medio ambiente, sino también fortalecer la economía y el mercado laboral. Según el Ministerio de Hacienda, un recorte del 65% en las emisiones podría impulsar la economía, con salarios reales hasta un 2.5% más altos y un PIB per cápita superior a 2.100 dólares australianos para 2050, en comparación con un escenario sin medidas climáticas.
Para lograr estos objetivos, el plan climático incluye una inversión de 2 mil millones de dólares australianos para el Fondo de Financiamiento de Energía Limpia y la creación de un nuevo Fondo de Cero Emisiones de 5 mil millones de dólares australianos. Estos fondos están destinados a ayudar a las industrias a descarbonizarse y a escalar la adopción de energías renovables.
Además, el gobierno considera endurecer sus estándares de eficiencia para vehículos y explorar la posibilidad de aranceles de carbono a las importaciones. Este nuevo compromiso representa un salto considerable respecto a la meta anterior del gobierno, que era reducir las emisiones en un 43% para 2030, y se presentará en la próxima reunión de la ONU, donde varios líderes globales darán a conocer sus propias metas climáticas.
La flexibilidad de un rango entre el 62% y el 70% busca equilibrar la ambición con las incertidumbres económicas y globales, teniendo en cuenta tanto las recomendaciones de expertos como las preocupaciones del sector empresarial.
Con información de: DW









