El poderoso terremotø que dejó un rastro de devastación en el este de Afganistán, ya superó la cifra de las 2.800 personas según los últimos reportes de las autoridades afganas, quienes unas horas más temprano habían actualizado la misma a 2.000 y contabilizaban más de 1.000 facllediøs. En medio de la oscuridad, los residentes se vieron obligados a buscar desesperadamente entre los escombros a sus seres queridos, mientras que los equipos de rescate trabajaban arduamente para sacar a los que estaban en los edificios colapsados.

Las imágenes de la tragedia son desgarradoras. Muestran a rescatistas subiendo a las personas a helicópteros desde los escombros, mientras la gente del pueblo cava a mano, intentando encontrar a los suyos. En las zonas rurales, donde las viviendas son a menudo de construcción precaria, a base de ladrillos de barro y madera, el daño fue especialmente grave. Un residente de Nurgal, una de las áreas más afectadas, describió cómo casi toda su aldea se derrumbó y suplicó por ayuda, diciendo que había niños, ancianos y jóvenes atrapados bajo los escombros.

El terremotø ha dificultado las operaciones de rescate en la región montañosa y remota, donde las comunicaciones se han visto afectadas. A pesar de los desafíos, los equipos médicos de Kunar, Nangarhar y la capital, Kabul, han llegado a la zona. Un sobreviviente de Nurgal, Sadiqullah, relató el terrible momento en que el sismo lo despertó y cómo, mientras intentaba rescatar a su familia, su casa se vino abajo. Atrapado durante horas, Sadiqullah fue rescatado, pero perdió a su esposa y a dos de sus hijos.

El portavoz del gobierno talibán, Zabihullah Mujahid, anunció que se están utilizando todos los recursos disponibles para salvar vidas, aunque se espera que las cifras de víctimas sigan aumentando a medida que se reciban más informes de las áreas afectadas.

Con información de: Euronews

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