El riñón es el órgâno encargado de eliminar los deshechos y el exceso de líquidos del cuerpo, por ello son imprescindibles para el adecuado funcionamiento de todo el cuerpo y colaboran notablemente en que la sangre se mantenga limpia. Se trata de un órgano muy sensible a los cambios de temperatura y a la deshidratación, por ello es fundamental prestarles especial atención durante el verano.

Sufrïr daños renales puede ser una auténtica pesadilla para la persona que lo padece, y es imprescindible detectarlo a tiempo para comenzar a poner en práctica los elementos que ayudarán a mejorar ese dolor. Los principales indicadores de disfunción renal tienden a pasar desapercibidos o malinterpretarse como problemas menores, pero hay algunos síntomas tempranos y silenciosos a los que hay que prestar especial atención.

Respecto a la fatiga y debilidad, la insuficiencia renal puede provocar la acumulación de toxinas en la sangre, hecho que afecta a los niveles de energía. Además, si los riñones no producen suficiente eritropoyetina (hormona encargada de estimular la formación de glóbulos rojos) puede llegar a causar anemia. Esto provocaría fatiga crónica, falta de concentración y debilidad. Los cambios o alteraciones que ocurren en la frecuencia, el color o la apariencia de la orina suelen ser los primeros signos de problemas renales, pero rara vez se consideran realmente.

Uno de los síntomas menos comunes de insuficiencia renal es el prurito persistente (hormigueo o irritación de la piel que provoca el deseo de rascarse en la zona). Este se debe a los productos de desecho en la sangre y desequilibrios minerales como el calcio y el fósforo. La piel seca y escamosa y el deseo persistente de rascarse, especialmente sin causa dermatológica, deben evaluarse mediante una revisión renal.

Con información de: El Portal de la Salud

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