“No hay tal cosa como una línea de tiempo, la vida cambia y hay que adaptarse”, afirmó Ayesha Curry en su entrevista con el podcast Call Her Daddy. Así resumió la fundadora de Sweet July una filosofía que la acompañó en la maternidad, su crecimiento empresarial y la constante búsqueda de identidad propia, en medio de la fama y los desafíos de abrirse camino en sectores dominados por hombres.

La actriz, empresaria y esposa del reconocido jugador de la NBA Stephen Curry, compartió en la charla con Alexandra Cooper una visión íntima sobre cómo sus expectativas de vida se transformaron por completo. Aunque no imaginaba casarse ni tener hijos a una edad temprana, relató cómo logró equilibrar sus proyectos personales con la familia, encontrando en los cambios inesperados una oportunidad para evolucionar.

En su juventud, no contemplaba la idea del matrimonio ni la maternidad. Sobre esto, recordó: “Pensaba que iba a ser una mujer de carrera, y eso era todo”. Sin embargo, tras casarse a los 22 años y ser madre poco después, sus prioridades cambiaron radicalmente. La maternidad temprana la obligó a repensar quién era y a reencontrarse con sus propios proyectos.

La relación de amor entre Ayesha y Stephen Curry surgió en la adolescencia tras la mudanza de ella desde Canadá a Carolina del Norte, primero como amistad y después como pareja. A propósito de esto, confesó: “Nunca pensé que él se fijaría en alguien como yo”. Tras superar la distancia universitaria, la llegada del jugador a la NBA fue un periodo de mucha incertidumbre que ambos navegaron con apoyo mutuo.

En este sentido, la fama de Stephen y la atención mediática generaron retos inesperados para Ayesha. Fue así que relató cómo la presión del entorno deportivo la afectó especialmente en los primeros años de su matrimonio. “Recuerdo que poco después de nacer mi primera hija, una mujer abrió la puerta del coche solo para ver al bebé y me dijo: ‘Sabías a lo que te metías’”, compartió.

Al reflexionar sobre el legado que desea dejar, Ayesha Curry manifestó que su mayor aspiración es que sus hijos sean personas amables y solidarias, más allá de lo profesional. Para ella, el verdadero éxito consiste en haber aportado a la formación de seres humanos empáticos y comprometidos con su entorno.

Con información de: Hola

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