Bad Bunny no es solo un ícono del reguetón y la música urbana; su impacto se analiza cada vez más desde perspectivas académicas y culturales. Especialistas en arte y cultura, como Bárbara Barreiro, destacan que el artista puertorriqueño utiliza su música, su vestimenta y sus presentaciones como un vehículo de identidad y expresión cultural que conecta con comunidades latinas a nivel global.

Según los expertos, Bad Bunny combina elementos de su origen puertorriqueño con símbolos universales, creando un lenguaje propio que trasciende la música. Su estilo desafía estereotipos de género, cuestiona normas sociales y refleja tensiones culturales que van desde la gentrificación hasta la resistencia frente a legados coloniales, convirtiéndolo en un referente sociocultural más allá del entretenimiento.

La historiadora de arte subraya que su obra visual y escénica también tiene un valor simbólico. Los videos, portadas y performances de Bad Bunny son estudiados como expresiones que integran iconografía popular y memoria colectiva, generando un diálogo entre tradición y modernidad que fortalece la identidad de sus seguidores.

Este enfoque académico muestra cómo el fenómeno Bad Bunny no se limita a las listas de éxitos musicales. Su trabajo ofrece una ventana para analizar cultura, política y sociedad desde un prisma contemporáneo, posicionándolo como un ejemplo de cómo la música urbana puede convertirse en un agente de transformación cultural.

Con información de National Geographic

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