El presidente electo de Guatemala, Bernardo Arévalo, denunció este viernes que hay «un golpe de Estado en curso» en la nación centroamericana, donde el Congreso desconoció recientemente a la bancada de su partido, el Movimiento Semilla.
«Estamos viendo un golpe de Estado en curso, en el que el aparato de Justicia es usado para violar la justicia misma, burlando la voluntad popular expresada libremente en las urnas el 20 de agosto», alertó Arévalo.
En conferencia de prensa junto a la vicepresidenta electa, Karin Herrera, Arévalo señaló las «acciones espurias, ilegítimas e ilegales en distintas instancias» destinadas a «impedir la toma de posesión de las autoridades electas, incluyendo al presidente, la vicepresidenta y nuestros diputados y diputadas al Congreso de la República».
En este contexto, acusó directamente a la jefa del Ministerio Público, Consuelo Porras, al fiscal Rafael Curruchiche, al juez penal, Fredy Orellana, así como a la junta directiva del Congreso y «otros actores corruptos» de promover este presunto golpe.
«Existe un grupo de políticos y funcionarios corruptos que se niegan a aceptar este resultado y han puesto en marcha un plan para romper el orden constitucional y violentar la democracia», aseguró Arévalo.
Llamado por la democracia
Con el 100 % de actas procesadas, el TSE oficializó la victoria de Arévalo con el 58 % de los votos contra el 37 % de la ex primera dama, Sandra Torres.
Sin embargo, Arévalo indicó que faltan cuatro meses para la toma de posesión, un plazo en el que «estas mafias políticas intentarán consumar el golpe de Estado», denunció.
Con información de DW









