Un buen bizcocho no se mide solo por su sabor, sino también por su textura. En este caso, hablamos de un bizcocho tierno y esponjoso en el que cada bocado cede bajo el tenedor y recupera su forma, gracias a una combinación de técnicas e ingredientes pensada para atrapar el aire en la masa y mantener la humedad. El uso de manzana fresca, junto con la mantequilla y la leche, crea un equilibrio perfecto: la fruta aporta jugosidad y un dulzor natural, mientras que las grasas retienen la humedad durante más tiempo.
Ingredientes:
- 3 manzanas.
- 3 huevos.
- 20 gramos de miel.
- 200 gramos de harina.
- 180 gramos de azúcar morena.
- 1 cucharadita de levadura.
- 75 mililitros de leche vegetal.
- 150 gramos de mantequilla.
- ½ cucharadita de jengibre molido.
- Azúcar Glas.

Preparación:
Precalienta el horno a 200 °C. Tamiza la harina junto con la levadura y el jengibre molido. No solo mezcles los ingredientes, ayuda también a que el bizcocho quede más aireado y ligero. En un bol grande, casca los huevos y bátelos con varillas. Añade el azúcar moreno y la miel, y sigue batiendo hasta que la mezcla se vea cremosa y de un tono más claro. Derrite la mantequilla y añádela a la mezcla, junto con la leche vegetal. Remueve bien para integrar todos los ingredientes.
Incorpora poco a poco la mezcla de harina, levadura y jengibre, mezclando con suavidad para que no se pierda el aire de la masa. Pela las manzanas, retira los corazones y córtalas en trozos medianos. Engrasa ligeramente un molde para plum cake y vierte la masa. Reparte las manzanas por encima, dejando que se hundan ligeramente en la masa. Hornea durante 30-35 minutos y comprueba con un palillo que salga limpio antes de retirarlo. Saca el bizcocho del horno y deja que repose sobre una rejilla. Una vez frío, espolvorea con azúcar glas para darle un toque más vistoso.
Con información de: Deleitar el Paladar









