El ministro de Trabajo de Bolivia, Edgar Morales, puso formalmente su cargo a disposición del Ejecutivo nacional. La decisión de la autoridad ministerial se produce en un escenario de extrema tensïón civil y política, marcado por intensas movilizaciones de diversos sectores sociales que exigían su salida inmediata de las oficinas gubernamentales.

La dimisión se oficializó luego de jornadas de protëstas que mantenían en vilo la estabilidad institucional de los despachos laborales y del propio gabinete de gobierno. La presïón ejercida por los manifestantes en las calles aceleró la postura del titular de la cartera, quien optó por dar un paso al costado para evitar mayores enfrëntamientøs civiles en las principales urbes del territorio boliviano.

«Para esos compañeros pongo a disposición mi cargo como Ministro de Trabajo porque quiero pacificar el país; no quiero que mi país en este momento esté sufriendo con mis hermanos de las provincias», manifestó textualmente la autoridad. Morales justificó su determinación al señalar el estado de vulnërabilidad de las comunidades del interior, afirmando que lo que estaba observando es que «están totalmente abandønados, por eso pongo mi cargo».

El funcionario saliente remarcó la necesidad de abrir canales institucionales inmediatos y delegó en la jefatura del Estado la conducción del despacho para dar continuidad a la gestión pública. «Quizás el Presidente ya sabrá a quién nombrar para el país; quiero que exista diálogo y quiero que la tecnocracia permanezca», concluyó Morales al cierre de su pronunciamiento oficial.

Con información de: Medios Internacionales

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