El Estado Plurinacional de Bolivia atraviesa una severa crisis climática asociada al fenómeno de El Niño, caracterizada por sequías extremas y temperaturas atípicas de hasta 36 °C en pleno invierno. La drástica disminución de las lluvias afecta gravemente a regiones como Cobija, Chuquisaca y Potosí, comprometiendo la producción agrícola y la soberanía alimentaria de las comunidades campesinas.

Ante el descenso crítico en las reservas del deshielo andino, la Alcaldía de La Paz declaró la alerta roja preventiva para salvaguardar el suministro de más de dos millones de habitantes. Las autoridades locales prevén la movilización de recursos estatales y el despliegue de camiones cisterna para garantizar la distribución de agua potable en los sectores populares más vulnerables.

En el ámbito de la salud pública, especialistas advierten sobre los riesgøs de deshidratación y sobrecarga cardíaca o renal por la exposición prolongada al sol, instando a proteger a los adultos mayores y a quienes trabajan al aire libre. Paralelamente, se lanzó una campaña urgente que exhorta a la ciudadanía a reducir el consumo diario de agua de 150 a 80 litros por persona.

Frente al avance del colapso climático, movimientos sociales e instituciones académicas exigen la implementación de políticas estructurales a largo plazo para garantizar el derecho humano al agua. Las organizaciones territoriales reiteran que el uso responsable y la gestión colectiva del recurso resultan fundamentales para superar esta emergenciä en la región andina.

Foto cortesía EFE

¿Qué opinas de esto?