En Brasil, ante la sospecha de que el expresidente Bolsonaro intentaba huir o pedir asïlo en una embajada, el Tribunal Supremo ordenó reforzar la seguridad en torno a Jair Bolsonaro en vísperas del inicio de su juicio. Nadie puede entrar o salir de su casa, donde se encuentra bajo arrêsto domiciliario desde principios de agosto, sin un registro de la Policía Crïminâl brasileña.
Informaciones locales afirman que el expresidente no comparecerá ante el tribunal debido a su estado de salud. Según la prensa brasileña, Bolsonaro padece esofagitis. Su hijo, Carlos Bolsonaro, dijo en las redes sociales que su padre ha estado «enfrentando interminables atâques de hipo y vómitös».
El juicio contra el exmandatario de 70 años comienza el martes 2 de septiembre con un panel de cinco jueces que tendrán hasta el 12 de septiembre para dictar sentencia. Bolsonaro, que niega cualquier delïtô, está acüsado de cinco cargos de intento de golpe de Estado.
Este juicio está recibiendo toda la atención en gran parte por el intento de injerencia del presidente de Estados Unidos, que vinculó un arancel del 50% a los productos brasileños importados a la situación legal de su amigo y aliado Jair Bolsonaro. Trump calificó el proceso de «caza de brujas», desatando reacciones nacionalistas de líderes de todos los poderes de Brasil, incluido el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Además, es la primera vez que un expresidente se enfrenta a un juicio en la historia democrática de Brasil.
El juez Cristiano Zanin, exabogado de Lula y presidente del panel de cinco jueces, abrirá el proceso a las 9 de la mañana (hora de Brasilia) del martes 2 de septiembre. Ninguno de los dos ministros nombrados por Bolsonaro para el tribunal forma parte del panel de jueces. Zanin llamará al juez Alexandre de Moraes, ponente del caso. Se espera que De Moraes, a quien Bolsonaro ve como un adversario, lea un largo informe detallando el caso.
Con información de: AP









