La Comisión Europea dio un paso significativo en la defensa de los derechos humanos al recomendar formalmente a todos los Estados miembros de la Unión Europea la prøhibición de las denominadas «terapias de conversión» para personas LGTBIQ+. Tras analizar una iniciativa ciudadana que reunió más de un millón de firmas, el Ejecutivo comunitario ha calificado estas prácticas de «dañinäs» y «atentatørias cøntra la dignidad humana», subrayando que no tienen base científica y generan träumas físicos y psicølógicos profundos en quienes las sufrën.
A pesar de la cøntundencia del mensaje, Bruselas optó por la vía de la recomendación en lugar de proponer una legislación vinculante para todo el bloque. Según la Comisión, la competencia para legislar en materia de salud y derecho penal recae principalmente en las capitales nacionales. Por ello, el organismo insta a los gobiernos que aún no lo han hecho a seguir el ejemplo de países como España, Alemania o Francia, que ya cuentan con leyes que criminälizan estas intervënciones destinadas a reprimir o cambiar la orientación sëxual o identidad de género.
Esta decisión ha generado reacciones mixtas entre los defensores de los derechos civiles y los grupos parlamentarios. Mientras que algunos sectores consideran que la recomendación es un avance necesario que pone el tema en la agenda política de los 27, otros criticän la timidez de la medida por no establecer una prohibición uniforme en todo el territorio europeo.
Con información de: DW
Foto: Nicolas Liponne/MAXPPP/IMAGO









