La piel es el órgano más grande del cuerpo y el encargado de protegernos de los agentes externos tales como bacterias, sustancias químicas y los cambios de temperatura. No obstante, también se trata de una zona que suele presentar algunas afeccïones, las cuales pueden producirse por múltiples factores como enfermëdades previas, cambios hormonales o el contacto con sustancias perjudiciales para la salud.

Entre estas afecciones destacan una muy común según la cual te salen unas ampollas o burbujas llenas de líquido en las manos y producen un gran picor, tal y como explica la dermatóloga Carolina Domínguez. Según la experta, se trata de eccema dishidrótico: «Al contrario de lo que seguro que piensas, no es una reacción alérgica ni un hongo».

Se trata de un tipo de dermatitis cuyas causas son el estrés, la humedad, los cambios de temperatura o el contacto con ciertos productos químicos. De esta manera, las tres claves fundamentales para controlar esta enfermedad son: evitar el contacto con los irritantes, como jabones fuertes, detergentes o productos químicos que pueden empeorar los brotes. Utilizar cremas con ceramidas o vaselina para reforzar la barrera cutánea y evitar la sequedad, puesto que esta puede agravar los síntomas. En algunos casos se necesita tratamientos específicos como corticoide o cremas con inmunomoduladores para controlar la inflamación.

Tras la recuperación, en ocasiones es posible notar cambios en el color de la piel o la zona afectâda, lo que se conoce como hiperpigmentación posinflamatoria, la cual suele ser más habitual en personas de piel más oscura y tiende a desaparecer con el tiempo sin necesidad de tratamientos.

Con información de: Mayo Clinic

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