Un equipo internacional de arqueólogos anunció el hallazgo de 22 bloques monumentales del Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo, que permanecieron sumergidos y pęrdidos por más de 1.600 años en el puerto oriental de Egipto. El descubrimiento representa un hito histórico y científico que permitirá estudiar con detalle esta icónica construcción.
El proyecto PHAROS, que reunió a expertos de Francia, Egipto y otras instituciones, combinó métodos tradicionales de arqueología submarina con tecnología de escaneo avanzada. Gracias a esta colaboración, los especialistas pudieron identificar los bloques y analizar sus características, revelando información sobre su construcción y su función como guía para los navegantes de la antigüedad.
Los investigadores planean realizar una reconstrucción digital del faro, lo que permitirá estudiar su arquitectura y técnicas de ingeniería sin alterar los restos originales. Esta herramienta ofrecerá a historiadores y al público en general una visión precisa de cómo lucía la estructura en su época de esplendor.
El hallazgo también aporta información sobre la vida comercial y cultural del Mediterráneo antiguo. Cada bloque ofrece pistas sobre la interacción entre distintas civilizaciones y sobre el desarrollo tecnológico de la época, consolidando la relevancia histórica del Faro de Alejandría más allá de su imponente imagen como maravilla arquitectónica.

Aunque los restos permanecen sumergidos, la reconstrucción digital permitirá que el Faro de Alejandría vuelva a ser admirado y estudiado por generaciones futuras. Este descubrimiento no solo revive un símbolo del pasado, sino que también demuestra cómo la ciencia moderna puede recuperar fragmentos perdidos de la historia y devolverlos a la memoria colectiva.
Con información de: Cronista









