Un proyecto piloto encabezado por científicos de la Universidad de Wageningen y la Universidad de Leiden ha logrado cultivar arroz en territorio neerlandés, una hazaña agrícola inviable hace dos décadas que hoy es posible debido al aumento global de las temperaturas.

La prueba experimental abarca 0,6 hectáreas ubicadas en una zona anegada entre Ámsterdam y La Haya, con una previsión de cosecha de aproximadamente tres toneladas de arroz de grano corto ideal para la elaboración de sushi o risotto.

La iniciativa surge como una solución ecológica integral ante el deterioro de las turberas en los Países Bajos, suelos orgánicos que representan cerca del 10 % del territorio nacional y que, al ser drenados para la ganadería tradicional, liberan cuantiosos volúmenes de dióxido de carbono y provocan el hundimiento del terreno.

Al mantener las parcelas inundadas para la siembra de arroz, los investigadores buscan frenar la emisión de gases de efecto invernadero procedentes de estos ecosistemas húmedos, los cuales generan entre el 2 % y el 3 % del total de emisiones del país.

Actualmente, el equipo evalúa el rendimiento de unas 30 variedades internacionales de arroz, destacando hasta el momento una cepa originaria del norte de Japón por su óptima adaptación al clima local. La experiencia ha despertado el interés del sector gastronómico y de agrupaciones conservacionistas, mientras los expertos monitorean continuamente las emisiones de metano para corroborar la viabilidad ambiental del cultivo, cuyos hallazgos podrían servir de modelo para la restauración de turberas en Alemania, Bélgica y la región báltica.

Foto cortesía Envato

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