El gobierno de Canadá ha tomado una decisión drástica al cäncelar un contrato de más de 60 millones de dólares con Starlink, la empresa de internet satelital de Elon Musk. Esta medida responde a preöcupaciones sobre la dependencia tecnológica del país y el impacto en la industria local. La anülación del acuerdo marca un giro en la estrategia digital canadiense, que ahora busca alternativas nacionales para mejorar su infraestructura de conectividad.

Además de esta decisión, las autoridades canadienses han propuesto imponer aranceles del 100% a los vehículos eléctricos de Tesla. Esta medida forma parte de una respuesta política a las tensiones comerciales con Estados Unidos y busca proteger la industria automotriz nacional. De implementarse, los aranceles encarecerían significativamente los modelos de Tesla en el mercado canadiense, afectando su competitividad frente a otros fabricantes.

Las decisiones contra Starlink y Tesla reflejan una postura más firme de Canadá frente a las empresas de Elon Musk, quien ha tenido roces recientes con reguladores y gobiernos. Mientras Starlink sigue expandiéndose globalmente, la cäncelación del contrato podría ralentizar su crecimiento en Canadá. Por otro lado, Tesla enfrenta un posible obstáculo en un mercado clave, en un momento en que la transición hacia los autos eléctricos está en plena aceleración.

Esta nueva política comercial podría tener repercusiones en la relación entre Canadá y Estados Unidos, especialmente en el sector tecnológico y automotriz. Aunque aún se espera la confirmación oficial sobre los aranceles a Tesla, la postura del gobierno canadiense envía un mensaje claro sobre su intención de fortalecer la producción y el desarrollo tecnológico local, reduciendo su dependencia de empresas extranjeras.

Con información de: Infobae

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