Un intercambio de mensajes tras hacer coincidir en la plataforma de citas Tinder se volvió viral en redes sociales, luego de que un hombre decidiera cancelar un primer encuentro en persona a raíz de una inusual solicitud económica por parte de la mujer con la que conversaba.
El contacto inicial entre ambos se desarrollaba de manera fluida y con interés mutuo, hasta que la joven le solicitó una transferencia de dinero previa a la cita con el argumento de financiar el arreglo de sus uñas para la ocasión. Ante la petición, el hombre cuestionó la lógica de asumir gastos de cuidado personal ajenos antes de haberse conocido formalmente y optó por suspender el compromiso de manera definitiva. La interacción concluyó de forma tajante con un breve «okay» por parte de ella.
El caso no tardó en difundirse en las plataformas digitales, donde se desencadenó un amplio debate sobre las dinámicas de cortejo contemporáneas, las expectativas financieras en el ámbito de las citas en línea y los límites en torno a qué tipo de gastos deben o no considerarse aceptables previo a un primer encuentro cara a cara.

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