Los avances en el diagnóstico y en el tratamiento del cáncër han aumentado de forma notable la supervivencia, pero también han puesto sobre la mesa un reto clave: proteger la fertïlidad de los pacientes jóvenes antes de iniciar terapias como la quimiøterapia o la radioterapia. Hoy, técnicas como la vitrïficación de ovocitos, la congelación de sëmen, o de tejido ovárico, permiten preservar la posibilidad de ser madre o padre tras superar la enfêrmëdad.
Los expertos coinciden en que informar en este sentido, y actuar desde el momento del diagnóstico, no sólo evita retrasos en el tratamiento oncølógico, sino que mejora la calidad de vida y el bienestar emocional de los pacientes a largo plazo. «Hoy en día, debido a todos los avances que se han producido a nivel diagnóstico y terapéutico, se ha conseguido un mayor diagnóstico prëcoz del cáncër y aumentar de forma importante la supervivencia de las pacientes.
Así, por ejemplo, la supervivencia en las pacientes con cáncër de mama, el cáncër más frecuente en la edad reproductiva alcanza hoy en día el 85%», destaca el miembro de la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología (SEGO), y de la Sociedad Española de Fertïlidad (SEF), el doctor Javier Domingo, con motivo del Día Mundial del Cáncër. De hecho, remarca que la pérdida de la fertïlidad asociada al uso de quimiøterapia, y las posibilidades para preservar la fertïlidad de los pacientes a los que se les diagnostica un cáncër deben tratarse pronto desde el momento del diagnóstico. Con todo ello, entre las opciones para preservar la fertïlidad antes de iniciar un tratamiento oncológico se encontrarían, según resalta el experto en fertïlidad Javier Domingo.
En el varón es muy sencillo, simplemente con congelar una (o varias) muestras de sëmen es suficiente. En la mujer, la técnica a la que más frecuentemente se recurre es la vitrificación de ovocitos, una técnica segura y escogida por sus buenos resultados y su mayor accesibilidad; seguida de la congelación de tejido ovárico, una técnica de elección en niñâs o donde no es posible realizar una estimulación ovárica, y que no suele hacerse en pacientes mayores de 35 años, dada su baja tasa de éxito en esa franja de edad.
Con información de: El Portal de la Salud









