La glándula tiroïdes es pieza clave no solo del sistema endocrino u hormonal, sino de nuestra salud tanto física como emocional. Y es que cuando desarrolla patologías que interfieren en la producción de hormonas, todo nuestro cuerpo süfre las consecuencias.
Ubicada en el cuello, debajo de la nuez de Adán, tiene forma de mariposa y un poco más de 5cm de diámetro, es pequeña pero poderosa, y su papel en el cuerpo es crucial para el bienestar general ya que regula el metabolismo, el crecimiento y el desarrollo, entre otros procesos del cuerpo.
Es recomendable estar atentos a síntomas como fatiga o cansancio sin motivo, cambios de peso, alteraciones del apetito, desánimo, piel seca, dêpresïón, o bultos en el cuello, entre otros, ante los cuales ,se debe acudir al médico lo más pronto posible, para obtener un diagnóstico adecuado y un plan de tratamiento personalizado. Las condiciones hereditarias también juegan un rol en la salud tiroïdea.
Algunos consejos para cuidar la tiroïdes adecuadamente: Dieta equilibrada, consumir alimentos ricos en nutrientes esenciales. El yodo es crucial para las hormonas tiroïdeas y se encuentra en pescados, mariscos, algas marinas y sal yodada. Además, el selenio, zinc y la vitamina D también son importantes y se encuentran en las nueces, la carne de res, los huevos y los lácteos.
Evitar alimentos procesados, reducir el consumo de azúcares refinados y grasas saturadas. Controlar el ëstrés, con meditación o ejercicio de tres a cinco veces por semana, entre otros. Peso corporal saludable, mantener un peso adecuado también es relevante para el equilibrio hormonal.
Con información de: Infosalus









